Los dinosaurios aparecieron más o menos en la misma época. Y luego desaparecieron. El cocodrilo siguió. Sobrevivió la extinción del Cretácico, los cambios de clima, los cambios del mundo, y hasta la catastrófica llegada de los primates que terminamos construyendo ciudades encima de sus ríos y canales.
Armadura
La piel del cocodrilo es una armadura biológica, placas unidas por hueso y colágeno. No se corta fácil. Ha resistido millones de años de depredadores, de rocas, de corrientes que erosionaron todas las piedras de un río, de océanos de tiempo.
Mandíbula
La mordida del cocodrilo es la más fuerte jamás medida en un animal vivo. 1,800 kilogramos por centímetro cuadrado en un cocodrilo de agua salada de cinco metros. Para poner en perspectiva un humano muerde a unas ciento sesenta. Un león, alrededor de mil. La mandíbula del cocodrilo aplasta cualquier hueso sin esforzarse.
Es el depredador más eficiente que la vida ha producido, una máquina de supervivencia con todo lo necesario y nada más.
Amor
Con esa misma mandíbula, la más poderosa del reino animal, la madre recoge a sus crías recién nacidas. Una por una, las carga dentro de esa boca fatal y las lleva hasta el agua, sin lastimarlas, con una precisión y delicadeza que ninguno de sus instintos violentos podría explicar.
Algo que cae muy cerca del territorio de los milagros.
¿Cómo puede haber seres capaces de contener, dentro de un mismo cuerpo, la destrucción absoluta y el cuidado más tierno. Que el mismo aparato que podría terminar con cualquier cosa en segundos también puede sostener la vida más frágil sin maltratarla.
Un cocodrilo hace instintivamente lo que a algunas personas les resulta imposible.
Pienso en eso muchas veces.
No esperaba encontrar un cocodrilo a escasos metros de la banqueta.
Cuando llegué a vivir a Puerto Vallarta, vivía en un edificio sobre avenida México. Al lado un canal, a unos pasos, una universidad, una cafetería, un terreno con caballos que bajan a tomar agua ahí mismo. Todo conviviendo sin problema, el tráfico, los estudiantes, los caballos, el agua. Y en el canal, un cocodrilo de casi cuatro metros.